Las dos caras del Carnaval  de 1883

 

Por Juan  González Urtiaga

 

 
 

Buscando material en nuestro archivo encontramos un diario "El entierro del Carnaval" de febrero de 1883 y que tenía un tiraje de 3.500 ejemplares. Todo un éxito para la época. Allí en una nota vemos un poco el fracaso de la fiesta atribuida tal vez a la pobreza.

Dice textualmente así : " Estamos en Carnaval; pero que Carnaval, señores! ¿ Será culpa de la pobreza ? Un carnaval como no se ha visto nunca en la coqueta Capital Uruguaya, siempre alegre y risueña; perfumada por las puras y frescas brisas del Plata, codiciada por las riquezas que en su seno encierra; considerada como el Edén del continente americano.

Esta bella ciudad, antes tan llena de vida, de entusiasmo; este pueblo cosmopolita lleno de tantos atractivos, no es hoy mas que una momia ! Sí, señores, una momia! ¿ Será la pobreza que ha operado esta metamorfosis? Aquí ya no se ríe, ya no se canta; parece que la sangre ya no circula por nuestras venas.

¿Qué causas son las que han influido en este cambio tan rápido en esta ciudad tan entusiasta por todas las diversiones y festividades que nos han legado nuestros mayores ?

¿ Será la pobreza ? Yo no puedo contestar a estas preguntas, porque no comprendo las causas que motivan tanta frialdad y abatimiento.

Como nunca falta un roto para un descosido, como vulgarmente se dice, encontré un amigo que me sacó de dudas queridos lectores, encontrando las causas de este fenómeno; y no es otra cosa, estoy seguro de ello, la causa que motiva ese desaliento en todos los ánimos y que el carnaval de 1883 sea una especie de velorio, es porque estamos en el siglo de las luces y como las luces alumbran, vemos mejor que estando a oscuras! Ustedes no creen lo mismo que yo ? Antes se adornaban las calles principales y las plazas por donde tenían que hacer sus excursiones las comparsas, pero como hoy estamos más alumbrados, hemos venido a comprender que todas esas mojigangas de palos parados, banderolas, arcos y todo cuanto la imaginación inventaba ( a oscuras se entiende ) no era más que unobstáculo insuperable para este pueblo ávido de diversiones; pero como este año debido a los progresos humanos no estamos a oscuras, pudimos ver con precisión todo esos estorbos que se oponían a nuestro paso, y ¡zas! las suprimimos. De este modo, todos los disfrazados que además fue un número muy limitado en comparación de otros años, desfilaron, mostraban una pobreza franciscana en sus tristes atuendos. Además de esas comparsas ha habido algunas máscaras sueltas ( esto no quiere decir que las otras no estén sueltas) cubiertas, unas con trapos viejos, otras que si se levantaran la camisa nos encontrábamos con el traje que usó nuestro padre Adán en el paraíso.

Y ya que de máscaras hablamos, haremos notar que han sido muy pocas las que han recorrido nuestras calles, que ostentaran esos trajes galoneados ( y eso

 que los galones  hoy día son baratísimos) que en otros años llamaban tanto la atención de todo el vecindario.

Las pocas que hemos presenciado con esos trajes relumbrones, estaban de tal modo raídos, que parecían haber servido a sus bisabuelos".

"Lo que abundó este año fueron los turcos ( sin vejiga se entiende) acompañados como es natural, con sus consabidas turcas, y muchos hubo que las acompañaban hasta sin careta.

No faltaron también algunos condes, duques, marqueses y hasta lores y pares; pero no vayan a creer que eran lores y pares ingleses, no señor, sino de esos

 lores y pares falsificados, pero como ustedes habrán notado, en los tres días de Carnaval no encuentra un inglés en la calle ni para remedio; pero después del Carnaval ... no asoma usted las narices a la puerta sin que se encuentre con uno y de esos que cargan bolsa. Impensadamente, me iba desviando del camino que había trazado que es hablar de máscaras y no de ingleses.

Como iba diciendo, había de toda esa gente de títulos; pero qué lores! Qué condes! Qué duques! Qué marqueses!, si causaban lástima el verlos andar por esas calles de Dios, tristes, cabizbajos, con unas caras más feas que alpargata vieja! Sus trajes, qué trajes! Era queridos lectores, una verdadera calamidad !

No faltó quien dijera que esos trajes que salieron al sol este año debieron haber servido allá por los años décimo cuarto o décimo quinto, tal era el color que en ellos se notaba, o en realidad era un color indefinido.

Esas máscaras que otros años causaban la hilaridad de este pueblo ávido de diversiones, este año 1883 han contribuido a que las pasadas fiestas fueron una especie de entierro de pobres!

Sí, señores, de entierro de pobres, empezando por las máscaras, porque creo yo que la más y la que menos, andaba a tres menos cuartillo!

Hasta aquí, todo ha sido pintado con colores muy bajos para nuestra sociedad montevideana" Como contra cara, los salones de baile decorados suntuosamente,

 Mostraban un aspecto diferente con damas arropadas con ricas prendas, haciendo ostentación de sus galas y belleza y los caballeros de altísima etiqueta.

El autor de la nota continúa : "...Felicitamos a todos esos centros sociales por las horas de expansión que han proporcionado a la culta sociedad montevideana

 y hacemos votos por su prosperidad para que en lo sucesivo ofrezcan veladas bailables y espectáculos tan hermosos como los que nos han proporcionado este año"

Hoy tendrán lugar los siguientes bailes en los centros sociales y recreativos en la despedida del Carnaval : "Club Uruguay", "Club Español", '''Club Francés", "Club Italiano", sociedades "Romea", "Balear", "Centro Cátala" y otras.

También se bailará en los teatros Cibils, Solís y San Felipe.

 

Nos pareció interesante reproducir la nota sobre carnaval de este diario de 1883. Aunque sea precaria y pobre la redacción . Pero no cabe dudas que era un Carnaval que

 discriminaba, también el, cronista lo hace donde felicita por un lado a la alta clase social "culta" que se divertía en los Salones y Teatros y por otro lado, hace

 fuerte crítica a los pobres que en las calles se disfrazaban con lo que podían. El Carnaval es una fiesta popular, no cabe dudas, donde las clases sociales se mezclan.

 Lo vemos en los escenarios populares, en el desfile y en " Las Llamadas " y ya no existen los bailes en salones aristócratas para la “otra cara de la sociedad”

El Carnaval es una fiesta popular, no cabe dudas, donde las clases sociales se mezclan. Lo vemos en los escenarios populares, en el desfile y en

" Las Llamadas " y ya no existen los bailes en salones aristócratas para la "otra cara de la sociedad" Claro, nos llevó 123 años.