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El
carnaval llegó al Uruguay durante el periodo colonial, como herencia
de la "festa calendarum" del imperio romano. En Montevideo, hacia
comienzos del siglo XIX, era una fiesta de corrida de tres días,
anterior a la Cuaresma, en la cual tenia lugar una verdadera guerra
de agua y huevos donde todo era posible. En su origen, el carnaval
montevideano fue practicado por toda la sociedad, particularmente
por el patriciado y por las mujeres, que con total libertad se
dedicaban al juego del agua y a un contacto muy franco con el sexo
opuesto.
Al
finalizar el siglo, los coros, tablados y bailes ya duraban dos o
tres semanas, mientras la fiesta se extendía en el tiempo y perdía
intensidad y locura. A medida que se "disciplinaba" por influencia
de la Iglesia Católica y de los sectores conservadores, el carnaval
fue multiplicando las máscaras, los disfraces, las comparsas (
conjuntos informales de músicos que cantaban versos picarescos ) y
los bailes en teatros y clubes de la capital y del interior.
En 1870 se gestó la discriminación racial al prohibirse a los negros
a asistir a los bailes públicos. Dos años mas tarde se produjo la
respuesta de la población negra, que creó sus propios bailes y las
primeras comparsas de negros, llamadas "Pobres negros Orientales" y
"Raza Africana", así como los ritmos y rituales negros (la música de
tambores, los pasos de bailes y los personajes del candombe, las
comparsas, etc.) constituyeron una de las vertientes fundamentales
del carnaval moderno.
Asimismo se iniciaron las primeras competencias de comparsas,
mientras se iba configurando un negocio estacional, que abarcaba
desde la venta de disfraces y máscaras hasta los servicios pagos de
los primeros letristas profesionales. Poco a poco creció la
concepción del carnaval como espectáculo para ver y oír, en
detrimento del carnaval como juego y participación, sin actores ni
espectadores.
Estos cambios convergieron, en 1873 el la organización del primer
desfile oficial de comparsas. El objetivo de las autoridades era
terminar con los excesos que se producían en las "guerras" de agua,
encauzando la fiesta hacia las actividades concretas y programadas
que dejaban menos espacio a la espontaneidad callejera. Se sentaron
entonces las bases del carnaval mas largo del mundo y uno de los mas
polifacéticos debido a su origen mestizo y multirracial.
Comenzado el siglo XX se gestó la segunda vertiente más importante
del carnaval uruguayo, la murga, palabra de origen hispano. Sus
comienzos, vinculados a los vendedores de diarios conocidos como
"canillitas", explica el estilo de las letras y la particular forma
de canto. Los "canillitas", primeros cantantes de las murgas.
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