CÉSAR PINTOS ALBIN ALMA Y VIDA DE SARABANDA

 

􀀛 FOTO: Patricia Idiartegaray

El toque del Cordón

 

Desde las gradas del Club Reducto, Cesar Pintos mira el ensayo de su Sarabanda. Han pasado ya veinte años desde que naciera aquel sueño loco de armar una comparsa para competir en el Concurso oficial. Sin duda que los tiempos son otros y el ir y venir de los técnicos, coreógrafos, puesta en escena, vestuaristas y maquilladoras ya no lo sorprenden como al principio. Asume los cambios pero nunca perderá el estilo, la esencia y el alma como el le llama, de una forma de sentir propia de aquel conventillo de Gaboto, bastión de la raza, parte insoslayable del sentir montevideano.

Cuénteme donde nació usted, como fue el entorno familiar.

 Yo nací en La Paz y Cufré, después me vine a Gaboto y Paysandú. Vivía en un conventillo  muy grande y fue en donde comenzamos, desde niño con mis hermanos, y con muchos otros chiquilines, entre todos salíamos con latitas de aceite a tocar, a dar la vuelta por el barrio y de paso, pasábamos el sombrerito. Así fue transcurriendo el tiempo. Habían unos muchachos, más grande que nosotros, que ya tenían sus tambores. No eran muchos y tenían su grupo, y como todo, copiamos y empezamos nosotros con los tambores. Antes eran barricas de yerba las que usábamos para armar los tambores, sino usábamos las barricas mismas, la cosa era hacer barullo. Eso era por los cuarenta, cuarenta y tres, cuarenta y cuatro

¿En ese entonces había alguna comparsa en el Cordón?

No, en esa época no, el primero que sacó una comparsa fue mi hermano, la comparsa ZUMBAE, que ahora sale en las llamadas; fue transcurrido el tiempo y así fue que hicimos los  tambores, éramos cinco, seis negritos y blanquitos también nos acompañaban, todos compañeros de la misma casa grande, mucha energía y entusiasmo en aquella época, aún así con la edad que tengo yo sigo, mas allá, de que hoy no toque, estoy en la vuelta igual, hay que llevarla,

Se animaron después a formar la comparsa...

No, le hablo de mucho antes, cuando andábamos por todos lados, entusiasmábamos a ese barrio y a otros barrios, la gente salía entusiasmada a escucharnos. Lo espiritual tiene su alegría propia, el tambor la tiene. Así fue transcurriendo el tiempo y los años. Teníamos una barra bárbara, venía gente de otros lugares a tocar, por el ritmo que teníamos. Un veterano - Francisco Pereira- me decía, animate, vamos a salir en las llamadas, cuando salió por primera vez se organizaron oficialmente. Así fue que nos anotamos

¿Desde aquella primer llamada del año 56, ustedes están presentes?

Si, desde entonces, siempre. Los vecinos tenían una euforia bárbara, y en el barrio hicimos una efervescencia tremenda, lo mismo que en el conventillo. Andábamos bien tocando el tambor, y nos teníamos fe. Se vistieron como pudieron las mamás viejas, los gramilleros ¡era lindo de ver! Era un núcleo de alegría, como si fuera un cuadro de fútbol del barrio, uno vestido de indio con dos perros grandes, tipo paisano, que acompañaba. Nunca olvidaré ese año. Tocamos regio, un infierno; nos ganaron dos comparsas que eran notables, Fantasía Negra y Morenada y nosotros terceros y nos decían, no se dan cuenta de lo que tienen, hagan una comparsa y le seguíamos la corriente, hasta que un buen día, mi hermano sacó Zumbaé, donde yo estaba como integrante. Ese año sacó un segundo premio y por diferentes cosas no salió más. El tema es dificilísimo y económicamente es tremendo. Mi hijo se hizo grande y me dice un día de sus ganas de sacar una comparsa. Eso fue en el año 87 año y estuvimos a los tumbos le ganamos a uno o dos, quedamos un poco desconformes e igualmente decidimos seguir para adelante. Uno con experiencia y entusiasmo va creciendo, después vino un hombre, en un momento justo, un empresario de Yamaha, Limberg Moreira, que  nos dio una mano muy buena y así fue que empezamos a crecer y crecer, con el reconocimiento y la lucha que uno despliega.

Son veinte años...

Si, son 20 años, ininterrumpidos, con momentos tristes, el momento de los premios es lo más calamitoso, en ese momento no parece un concurso, sino un comercio más bien, algo raro pasa, no conozco los entretelones, pero yo sé que algo sucede que no es bueno. Hay una cosa que es totalmente objetiva, que lodice todo el mundo y que lo sabe todo el mundo, y es que Sarabanda es un cuadro difícil, al que hay que ganarle. Eso debe tener una explicación, quizás por lo que dice usted, por la responsabilidad con que salen a la calle y con el objetivo siempre, de armar un buen espectáculo En primer lugar como tambores, tocándolos, ya sea estilo llamadas – que antes de decíamos batea- siempre tuvimos para tocar una garra tremenda, y yo como los muchachos del barrio, empujábamos y peleábamos entre nosotros para que saliera bien la tamborileada.

¿Puede decirse que tiene Sarabanda tiene un toque, una forma particular de sonido?

Frente a los demás, sí, aunque antes de Sarabanda estuvo la Llamada del Cordón

Se puede hablar entonces de un toque específico del Cordón

Sí, muy particular, el toque de Sarabanda tiene un frenesí, que no lo tiene ninguna otra comparsa, llegó un momento que no tenía suerte ni la mejor comparsa, ni nadie, todos losaños sacábamos el primer premio, copábamos el desfile de llamadas, donde se define el conjunto que toca mejor. venía gente no solo del Cordón, también de otros barrios a ver como era el toque nuestro. Lo que tiene  el barrio es eso, no sé alma de quién, pero agarrábamos el tambor y le damos a muerte, es lo que no distingue, no hay ritmo más frenético, más entusiasta que el nuestro.

Con sorpresa y con un poco de preocupación escuche en estos días en la radio, la intención, de su hijo Alfonso, de querer retirarse y eso para la gente que le gusta el candombe, justamente por todo esto que estamos hablando, por todo lo que dieron los Pintos, al barrio del Cordón y desde el Cordón a todos los barrios de Montevideo,como carnavaleros, como ciudadanos, como montevideanos, decimos no, no se pueden ir, hay alguien que tiene que agarrar la bandera.

 Son esas cosas que el tiene, no es la primera vez que lo dice, son conversaciones informales, pero llegado el momento no creo que lo abandone, estamos siempre en el mismo nivel, el dijo que se retiraría de estar en el concurso oficial, no de las llamadas En ese candombe de calle como en las llamadas de San Baltasar donde usted ve ahí lo autentico, donde está la gente tocando con alma, con ganas y saliendo porque lo siente, Ahí no se va por ningún premio, sino porque lo que se siente...Es ver el barrio de uno, eso es lo principal, es por eso, por ejemplo, que el candombe es tocado por el tamboril, en un principio era hasta compartido, los participantes de los conjuntos también por su cuenta tomaban, tomaban de más, hacen cosas fuera de lugar, para mejor no se veían conjuntos como ahora, mixtos, incluso hay más blancos que negros, sino que era un conjunto de negros y lubolos le decía porque había mezclado alguna gente blanca, se veía como una cosa, pero era todo compartido. Tacábamos bien y nos invitaban a fiestas, querían que fuéramos, pero la gente no se si no se daba, o que, más allá de eso, igual íbamos, el ofrecimiento era asado y vino, nos querían ver.

Usted que vio toda la evolución que ha tenido una comparsa, lo que me está contando de aquellas comparsas humildes y primerizas y hasta llegar al despliegue que se hace hoy, presentando espectáculos impresionantes en el carnaval ¿considera que la esencia se mantiene, la esencia de lo que es el candombe verdadero?

No, no todas las comparsas lo mantienen, son muy pocas, nosotros si, conservamos el ritmo, los bailarines, aunque bailarines, no hay, el candombe hay que saberlo bailar, conocí a pocas personas, como Pirulo, la hermana de la Coca, Marta Gularte.

César Pintos